Compilación de poemas por el Día Mundial de la Poesía

Desde 1999, gracias a la iniciativa de la Unesco, se viene celebrando el 21 de marzo el Día Mundial de la Poesía, fecha con la cual no solo se busca rendir homenaje a los grandes genios literarios del pasado, sino también impulsar el aspecto creativo de la lengua en el presente, y, a través de ello, recalcar la importancia que tiene la cultura para la humanidad.

A continuación hemos seleccionado algunos poemas de autores consagrados para conmemorar esta fecha como se debe.

¡Cuídate, España, de tu propia España!
(César Vallejo, “España, aparta de mí este cáliz”)

¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…

Aplazamiento
(Fernando Pessoa, Álvaro de Campos)

Después de mañana, sí, sólo después de mañana…
Pasaré el día de mañana pensando en después de mañana,
y sí será posible; pero hoy no…
No, hoy nada; hoy no puedo.
La persistencia confusa de mi subjetividad objetiva,
el sueño de mi vida real, intercalado,
el cansancio anticipado e infinito,
un cansancio de mundos para tomar un tranvía…
Esta especie de alma… sólo después de mañana…
Hoy quiero prepararme, quiero prepararme
para pensar mañana en el día siguiente…,
el que es decisivo.
Tengo ya el plan trazado; pero no, hoy no trazo planes…
Mañana es el día de los planes.
Mañana me sentaré en el escritorio para conquistar el mundo;
pero sólo conquistaré el mundo pasado mañana…
Tengo ganas de llorar,
de repente tengo ganas de llorar mucho, desde dentro…
No, no quieran saber nada más, es un secreto, no lo digo.
Sólo después de mañana…
Cuando era niño, el circo del domingo me divertía para toda la semana.
Hoy sólo me divierte el circo del domingo
de toda la semana de mi infancia…
Después de mañana seré otro, mi vida ha de triunfar,
todas mis cualidades reales de inteligente, leído y práctico
serán convocadas por decreto…
Pero por un decreto de mañana.
Hoy quiero dormir, mañana redactaré…
Pero hoy, ¿cuál es el espectáculo que me repetiría la infancia?
Para comprar incluso los boletos de mañana,
pues para pasado mañana estará bien el espectáculo…
Antes, no…
Pasado mañana tendré la pose pública
que mañana estudiaré.
Pasado mañana seré finalmente el que hoy no puedo ser.
Sólo pasado mañana…
Tengo sueño como el frío de un perro vagabundo.
Tengo mucho sueño.
Mañana te diré las palabras, o pasado mañana…
Sí, tal vez sólo pasado mañana…
El porvenir…
Sí, el porvenir…

Quien alumbra
(Alejandra Pizarnik, Los trabajos y las noches)

Cuando me miras
mis ojos son llaves, el muro tiene secretos,
mi temor palabras, poemas.
Sólo tú haces de mi
memoria
una viajera fascinada,
un fuego incesante.

El extranjero
(Charles Baudelaire, Spleen de París)

-Dime, hombre, enigmático, ¿a quién amas tú más? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, a tu hermano.?
-Yo no tengo ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.
-¿A tus amigos?
-Os servís de una palabra cuyo sentido desconozco hasta hoy.
-¿A tu patria?
-Ignoro bajo qué latitud está situada.
-¿La belleza?
-De buena gana la amaría, diosa e inmortal.
-¿El oro?
-Lo odio, como vosotros odiáis a Dios.
-¿Pues qué es lo que amas, extraordinario extranjero?
-¡Amo las nubes. . ., las nubes que pasan… allá lejos… las maravillosas nubes!

Morir no duele mucho
(Emily Dickinson)

Morir no duele mucho:
nos duele más la vida
Pero el morir es cosa
diferente
tras la puerta escondida;

la costumbre del Sur,
cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor.
Nosotros somos los pájaros
que se quedan:

los temblorosos junto al
umbral campesino
que la migaja buscan,
brindada avaramente,
hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos
empuja las plumas.

Currículum vitae
(Blanca Varela, Canto villano)

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.

La ciudad
(Constantino Cavafis)

Dices: “Iré a otra tierra, hacia otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
Y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo los ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí”.

No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.

Si soy en vano
(Silvina Ocampo)

Si soy en vano ahora lo que fui,
como la blanda y persistente arena
donde se borra el paso que la ordena,
no he sufrido bastante, amor, por ti.

Ah, si me hubieras dado sólo pena
y no la infiel intrépida alegría
tu crueldad no me lastimaría,
no podría apresarme tu cadena.

Quiero amarte y no amarte como te amo;
ser tan impersonal como las rosas;
como el árbol con ramas luminosas

no exigir nunca dichas que hoy reclamo;
alejarme, perderme, abandonarte,
con mi infidelidad recuperarte.

XIX
(Paul Éluard, El amor, la poesía)

Los prisioneros sienten ganas de reír
Han perdido las llaves de la curiosidad
Intercambian el deseo de vivir
Cadenas ligeras
Viejos reproches les hacen todavía gozar
La pereza no es ya ningún misterio
La independencia se halla en prisión

Cuando voy a trabajar es de noche…
(Olvido García, Ella, los pájaros)

Cuando voy a trabajar es de noche,
después amanece poco a poco,
hace mucho frío aún.
A menudo en el cine
me parece oír lluvia azotando el tejado,
como si no hubiese lugar
donde guarecerse.
Hoy alguien en un sueño dijo:
ten, en esta garrafa
hay agua limpia, por si toma moho
la del corazón.

Melancolía
(Georg Trakl)

Sombras azuladas y esos ojos oscuros
que al pasar me miran hondamente.
El sonido del otoño se acompaña con guitarras
y en el jardín se disuelve su ceniza impura.
Las pesadumbres sombrías de la muerte
preparan sus delicadas manos.
De pechos opulentos beben descarnados labios
y en la piel dorada del niño solar
ondulan húmedos sus rizos.

 

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