Capacitación

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Y es así. Estoy en el sofá, lugar desde donde te hablo cada tarde, lugar que sé perfectamente no será el único desde donde me comunicaré contigo, y sí, tal vez no me comunique mediante este medio contigo, pero que conste que solo será cuando estemos frente a frente. La esperanza, problema ético, no saber si tenerla me causa un poco de desazón, siempre me valí como primer y último recurso. Cada rama caída en mi interior se enciende, se quema, y de las cenizas nace otra semilla, que espera ser plantada en otro terreno, por mí, solo por mí. Puede ser algo egocéntrico, pero hay muchos que aún no dejan de ser niños, por no decir que ahora los niños son grandes y los viejos con la lápida en las maletas andan, poco a poco, dejándose llevar por el peso que ellos mismos creyeron poder llevar sin problema alguno; solos, como vinieron, se irán, donde caigan, por su ignorancia justificada, por la bondad que cada uno posee. Pequeño acuerdo que se pacta en papeles, papeleos eternos, ¿acaso no podemos nacer y ya? Dejarnos tener la consciencia necesaria para realizar ciertos actos, y darnos cuenta, al igual que yo aprendí, de nuestros errores para ser perfectos. Vacío inminente el que se cuela entre tus sienes al pensar, en un instante, si pretendes extender la voluntad. Si no eres capaz, toma la responsabilidad, serás mejor después de tanto trajín. Tanto vacío me llena de nada, y poco a poco me hago la idea de que nada soy. Pero estoy, ¿no? Estamos, ¿verdad? Si no fuese así, tú no podrías leerme, y yo no podría conocerte. Tanto golpe en las piernas me retumba, por momentos me arrastro, por ratos, solo lloro, esperando a que vuelva, a que alguien venga y me levante en brazos y me lleve a donde sea, cualquier lugar que no sea aquel donde caí. ¿Tan difícil es caer y aceptar tu caída, para luego darte cuenta de los obstáculos que ignorabas al principio, y pensar, maquinar para que posteriormente no vuelvas a caer,aún sabiendo que es inevitable? Creo que la mayoría piensa que es más fácil ignorar las caídas y no aprender de ellas. Pobres, aquellas personas nunca sabrán lo que es vivir.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. KM dice:

    Esta entrada es una de mis preferidas. La “caída” siempre duele. No siempre enseña todo lo que uno cree, continúa.
    A creer no se aprende, es tan arriesgado que muchas veces uno hipoteca su corazón.
    Pero caer, con el tiempo y a destiempo es un hecho. La fantasía de una caída no perdura, no tiene eco.
    Muchas Gracias Sr. Steresis

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