Cruces.

Hoy recordé al último delicado. Hoy recordé lo triste de nuevo, recordé mis vivencias, mi pasado. No sé por qué inicié así, siempre intento iniciar de una manera impactante, pero siempre de acuerdo a lo que a mí me impacta. Y es que este sentimiento es grande y es irreversiblemente inacabable, irreversiblemente perfecto e intenso. Veo una sombra en la entrada de la cocina, y no sé, no sé, no sé por qué locura de la razón recordé tu cabello. Ahora estoy recostado en el sofá rojo, como debe ser, viendo al techo y la metáfora aparece: Veo el blanco del firmamento y recuerdo aquel salar extenso donde anduve temeroso y a la vez seguro miles de veces. Reclino la cabeza, ya que este aún dolor de cuello me estresa, veo el piso, y lo abstracto se vuelve carne: recuerdo aquella tarde y el primer beso. Cruzo los pies, es estacional este calor, pero al no saber si me darás las bendiciones para morir, es gélida la sensación de inconexión. Miro al abuelo sentado justo al frente de mí, en otra calle, muy desconocida para nosotros, calle que hasta osan decir que es irreal, pero lo veo, lo veo y ni ustedes van a decirme que es imposible, ni siquiera ustedes cambiarán mi amor y dolor, ustedes no podrán revivirlo, solo yo, yo, aquel que no estuvo ahí escuchando sus historias y conversaciones etéreas; lo veo sentado, fumando el mismo cigarrillo de siempre: Hamilton azul. Aún recuerdo cuando me rogaba que vaya a comprarle uno al frente, y yo sin pensarlo iba, y es que un niño no tiene la plena consciencia del exceso, el desenfreno y su consecuencia. Ah, abuelo… tenías que ser todo para esta casa, a pesar de los problemas siempre regresabas con el mismo chiste y pequeño resumen del día: Hoy casi muero, pero ahora estoy bien.  Discúlpenme, no pude quitar los ojos de las vigas. Ahora no puedo dejar de ver el piso. Estoy hipnotizado, ido por tanto sentir, por tanta ganas de que estés aquí, viendo el cielo junto a mí, dándole sentido a las sombras.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. nat dice:

    …a veces me pregunto si la cobardía tiene edad.?
    Si uno nace cobarde y crece ésta con nosotros, de acuerdo a aquellas situaciones de las cuales no somos capaces de desprendernos. O de la culpa por nuestros errores que vienen acumulándose desde la niñez.
    O de aquellas que por el contrario sobrepasamos…. accionando. Largándonos a la vida, sólos. Sóla, a voluntad. La soledad no dolería tanto?

    Insisto, en que los ángeles no son como nos pintan en las historias. Para mi son personas, con la incapacidad de realizar el mal inclusive a voluntad. Dios no se lo permitiría.

    En cada uno de tus posteo, encuentro a un conocido, un ángel que no se encuentra aún, que no sabe que es ángel. Es casi perfecto (mi amigo casi imaginario), y a veces lo añoro, también imagino sencillos momentos donde compartir sólo nuestro ser. Compartir una mirada, una palabra o tal ves reflexiones, él es un genio. Tal ves lo quiero y tal ves no se lo merezca. Pero saber que existe, me pinta una sonrisa en el pecho.
    Gracais Steresis, a contramano,
    para mí estas presente.

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