El reflejo de una mujer en la ventana del bus

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Olor a leche con canela, ambientador pudiente de salón de espera. Subiste en silencio, con la mirada calmada y perdida, disimulando buscar asiento para tu cansancio. Andabas entre las conversaciones que distorsionan las palabras de los pasajeros, la voz colérica del conductor, el timbre de la puerta trasera, el ruidoso claxon y la lengua ágil del cobrador. Caminabas, con pasos torcidos, tambaleabas y la inercia te hacía bailar, te tomaba de las caderas y solo te quedaba seguir su ritmo. Aquí en Lima no puedes hallar mejor lugar de reflexión que los buses, ventanas sucias, opacadas. Te cogiste del asiento que se encontraba delante de mí. Ahí tu mano rozó la mía. Creí tener la seguridad que te sonrojaste, o quizá era mi ego y mi ausencia incompleta que me acompaña a todos lados, y si no fue así, al menos te incomodaste, algo debí causar, de eso estoy seguro. Cabello rizado, color leopardo, color de muerte masturbándose, suave, no lo toqué, pero su suavidad se hacía notar como si fuera una característica extraña al tacto. Esbelta, frágil, de movimientos diminutos y torpes, rozando lo absurdo. Y si me preguntan ¿Por qué absurdo? Porque estaba hecho de todo y la totalidad es ridícula, absurda, nimia. Eras real, en ese instante no había más atención que para ti, olvidé el dolor de columna por el asiento de metal, olvidé el paradero en el que tenía que bajar, el olor rancio de las axilas sudorosas de los hombres de oficina, la música simple y estúpida que ponen los autos enormes, mis manos ásperas. Tan extraña, tan cautiva, tan lejana a mi. Distintas distancias, distintas maneras, tú en todas las reduces a cero. Olor a leche con canela, a leche tibia en madrugada de resaca, olor a galleta de chocolate, crocante galleta bañada en miel. Acércate y besa estos labios grises, apagados y de sabor oxidado. Bésame con esos labios tuyos color actinio. El carro avanza, llegué al Hospital del Empleado. Toco el timbre de la puerta trasera. Bajo.

 

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Nat dice:

    Latidos que siempre resuenan… la encontrarás en otra existencia.
    Lazo fuerte la leche con canela?
    Genio.

    Me gusta

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