Contratos

En realidad, lo que siento es simplemente molestia y congoja. Desde que me levanto hasta que me recuesto, lo único irreparable de mi día es la desdicha. Es como creer que en realidad nada pueda valer la pena, ni siquiera andar, buscar a la amada, saludar a la familia, almorzar o beber un poco de cerveza; es como si a cada paso la herida del haber nacido se hiciera más profunda y la vez más amplia por los lados. Es un regocijo fulminante en un imperativo inconstante de decepción y zozobra ante lo que alguna vez hemos visto con los ojos muy abiertos, llenos de brillo, de felicidad y dicha. El crecer, el obtener más responsabilidades, no han hecho de mí una persona más madura, sino un humano como la mayoría, como cualquiera que cree saber mucho y dícese tener el mayor respeto por la experiencia adquirida dada por los problemas. Doy gracias a aquellos que me apuñalan de frente. Mi indignidad ante una serie de sucesos diarios me ha quitado el velo de la ignorancia para mostrarme el duro rostro de la indiferencia, del perjuicio, de la falta de aprecio y del sufrimiento. En realidad, siento que la vida es así. Un conjunto de problemas que erradican la felicidad adquirida en sociedad y exaltan nuestra mayor muestra de naturaleza, nuestra naturaleza, es decir, nuestros miedos y nuestra tristeza ante no poder contra el mundo que nos rodea. Me dijeron que primero debes controlarte, organizarte, debatir y batirte a golpes con el día a día, aún sabiendo desde la entrada al ring del cuarto que tu adversario es más fuerte que cualquier hombre. Tonterías. No puedes hacer ello si tu contexto te presenta eventos que perturban tus pensamientos y razonamientos, los cuales te inclinan al pesar más grande que es la impotencia. La vida es una constante lucha, ya todos lo sabemos, pero no todos sabemos con exactitud contra quién debemos luchar: contra nosotros mismos, o contra los demás. Ahora, por ejemplo, no sé si deba seguir escribiendo. Nadie afuera me impide hacerlo, pero el temor a seguir y desnudarme ante ustedes aflora, y me detiene intempestivamente.. poco a poco.. muy lentamente…

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Nat dice:

    Ja ja ja Si fuera tan sencillo desnudar un alma…
    Gracias

    Me gusta

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